Two worlds

Canción que escribí sobre un dibujo de mi hermana. Song I wrote about a picture of my sister.

Mi mundo es negro
Mi mundo es gris
Mi mundo es blanco

No tengo nada
No tengo nada, nada por ahora

Mi mundo es oscuro
Mi mundo brilla cuando estás cerca.

Mi mundo es real
Podría ser real en su interior.

Mi mundo es negro
Mi mundo es gris
Mi mundo es blanco

Mi muro está ahí
Mi muro está ahi, entre nosotros.

¿Qué es realidad?
¿Qué es realidad y qué no?

Uno las estrellas, los puntos y los vuelos
Sigo la luz que dejaste cuando te fuiste
Uno las fotografías, qué está vivo y qué esta muerto
No sé qué es tuyo, no sé que es mío
Sólo lo quiero todo para nosotros
Está lloviendo en mis ojos
No pertenezco a este mundo sin ti.
———————–
My world is white
My world is grey
My world is black

I got nothing
I got nothing, nothing for now

My world is dark
My world is bright when you’re around

Bis
My world is real
It could be real
It could be real, real inside.

My world is black
My world is grey
My world is white

My wall is there
My wall is there between us

What’s reality?
What’s reality an what is not?

BIS

I join the stars, the points and the flights
I follow the light you left when you went out
I join the pictures, what’s death and what’s alive
I don’t know what’s yours
I don’t know what is mine
I just want all for us
It’s raining, It’s raining, It’s raining on my eyes
I’m running, I’m running back I’m running
This world I don’t belong without you.

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Un chiste.

Y se siguen riendo.

Entran al juzgado envueltos en el material con el que materializan el valor de tu tiempo. Y se van con lo puesto. El dinero fluye, los papeles y las pruebas, se transforman hasta que las destruyen.

Puedo ver cómo sonríen, debo ser el único que no entiende el chiste. Izquierdas, de derechas, ¿Sabes? tu voto no vale una mierda. Sigues pensando que no tienes capacidad de cambiar el sistema, mientras lo piensas, mientras lo debates, mientras cierras tu mente y las ideas se vuelven arena, sus trajes de seda seguirán en el armario de la casa que tú costeas.

Pero no importa, tú no puedes hacer nada. Sigue descansando en tu burbuja de cristal, sigue siendo un realista, no dejes de dormir, los soñadores seguirán despiertos.

El truco de magia se llama España y está en la mano derecha, la distracción, se llama Venezuela, comunismo, dictadura, y la moneda no saldrá detrás de tu oreja, aparecerá en tu mano dispuesta a meterla en el sombrero. Y nada por aquí, nada por allá.

Y libres, volarán por el mundo, la única fianza será seguir convenciéndote de que sigas callado, la único que tienen que hacer es provocar el hambre de bilis a los niños de lo que el padre o la madre vomita de la tdt.

En una mente aislada, la entropía del miedo no hace más que crecer.

Amén.

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Pero,

Pero, y después tu nombre, esa es la respuesta a cada una de mis preguntas.

Me da igual que los cuentos comiencen en pasado para advertir que todas las páginas se enumeran para contar los pasos que das con los dedos hasta el final.

Pero, y antes tu risa, esa boca imprecisa, curva imperfecta e indecisa, la chica que vive preparada para echar a llorar.

Me da igual que tus vasos sanguíneos estén llenos de gotas. Vine aquí a beber

y a recordarte.

Pero, y debajo de tu palma, simetría irregular; la de nuestras manos formando un caparazón, guardamos un poco de aire, y así, con un suspiro, que pongan nuestros nombres a un huracán.

Pero, y encima, tu andar bajo las capas superficiales de mi conciencia, dulce incoherencia, sutil provocación, las cosquillas de sentimiento cada vez que surges de la marea cognoscente de mi corazón, no sé quién necesita más respirar, si tú que te ahogas, o yo, que no dejo de nadar.

Pero, y dentro, tus pájaros haciendo nidos en mi estómago, y como nubes y cielo, ser incapaces de dejar de jugar. Expandir nuestra entropía emocional hasta que nuestros universos se toquen y toque volver atrás. Big crunch, Big bang, ¿Cuántos universos hicieron falta para que nos rozáramos?

Pero, y tu nombre, es la respuesta a todas mis preguntas. Porque si juntas dos signos de interrogación y a uno de ellos le das la vuelta, de una duda

Nace un corazón.

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Las últimas flores (Vals de despedida)

Las casas no dejan de llorar

Los árboles sollozan, cubren a los niños

No puedo dejarte sola

Ante las luces de un televisor frío

 

Y fuera resoplan los pájaros

Que nunca dejan de soñar

Volando en cielos de alcohol

Y nubes de espuma

Sienten calor

 

No pienses ni por un instante

Que pueda irme

Más allá

Siempre estaré junto a ti

Siente mis manos

Siempre estarán aquí

 

Deja las flores

En la esquina

Te quiero abrazar

Como cuando eras una niña

Lo siento

Nunca quise que dejaras de soñar.

(Se puede descargar desde la página)

 

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Fantástico

Mis trazas de intensito de mierda no me dejan respirar tranquilo.

Podría pasarme las horas pasando a través de las paredes que siempre estuvieron ahí, cada vez que alineaba mediante curvas a tus huesos hechos piel en tu tórax.

¿Debería pasar el tiempo odiándole por ser capaz de estar donde yo no llego? Eso sería lo contrario a lo inocuo, y lo quo volo te es que vivo en la anáfora, escondites dentro de mis escondites entre letras, acertijos dentro del tobogán de emociones que soy. Que fácil, que sencillo, que preciso, todos los casquillos que sobran en las balas, son las palabras que nunca nos atreveremos a pronunciar, como el adiós que esconde un no dejes de insistir.

Hacer tableros de Punnett con las veces que debería haber haberte dicho te echo de menos, ahora voy, ¿vienes ya?, cruzarlo todo y saber que los hijos de las emociones son los besos que no nos dimos mientras me enseñabas a bailar, mientras hacíamos la cama, mientras cocinábamos y uno de los dos envolvía al otro por la espalda.

Mis trazas de pibe de porquería irresponsable que siempre dice más de lo que calla, que cree que siempre tiene razón, me hace un noble del feudo de las letras que esperan a ser palabra en tu boca de color avellana.

Todas las formas que se hicieron entre nuestros cuerpos, la sucesión de Fibonacci en la que empezamos desde los pies hasta el ombligo, y sin parar, dibujamos círculos hasta marearnos. Caer dormidos en el pecho inestable del ser contrario que nunca te hizo sentir más partidario de ti mismo.

Un día cuando no sepamos decirle a las olas que tus pies ya no volverán a pasar por aquí

Quizá pueda entender por qué el cielo cambió de azul para mí

El día que me miraste, te levantaste

Y me dejaste mirando las nubes

Con la sonrisa pícara que parecía hecha para mí.

 

Mis trazas de intensito de mierda no me dejan bailarte tranquilo, entre tus piernas, dormidos, todos los poemas que huyeron dentro de ti.

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Cuento I

Podrían volver a la primera charla y ver como nada ha cambiado. Podrían regresar a los primeros ataques de celos en los que poseer tiempo compartido era lo más valioso. Podrían ir hacia atrás y releer la primera vez que él le dijo lo que sentía, la primera vez que él le dijo, mira, yo no valgo nada, pero no tengo miedo a querer. Y podrían girar la cabeza y ver como a ella nunca se le fueron las dudas, sólo las compartía. Podrían darse la vuelta y adentrarse en un frío diciembre de espera, sus mentes gélidas y melancólicas no se creían que la otra pieza fuera real, que quizá los locos tenían razón. Podrían encender sus teléfonos y seguir escuchando los poemas recitándose de línea a línea, verso a verso, dibujando besos en la cabeza del otro.

Podrían volver a las mismas baldosas que parecería que nunca se fueron, podrían regresar a pasear a los perros, correr entre los árboles y mirar al cielo de enero como si las estrellas fueran velas encendidas para ellos. Podrían ir corriendo a la estación, que el tren siempre estaría ahí preparado para separarlos, y hacerles sentir la ausencia de la voz que sepulta la tristeza y acaricia el alma. Podrían huir a la colorida primavera en la que se enrollaban la bufanda deseando que sus cuellos fueran uno, unir de una vez materialmente sus cabezas, ser dos sientos para un lo.

Podrían caminar de la mano al verano gris en el que ella decidió dejarlo todo por él, aunque ella le dice que no, tanto tú como yo, sabemos que no es así. Y él aceptó la responsabilidad como un niño deseando convertirse en adulto.

Podrían abrazarse y dar vueltas, bailar con los pies del otro como suelas, saltar de vuelta al año que pasaron achuchados, nunca se sintieron tan pegados, tan despersonalizados, se olvidaron de sí mismos, y quizá ahí empezó el abismo.

Podrían regresar los meses en que él no sabía cómo afrontar el odio a sí mismo y ella la frustración de no saber cómo amar algo que se extingue, como necesitar algo que no está y que empezaba a desear que no esté. Podrían pasar los días que rechazaron para no tener que decirse por qué ya no podían volver a desear con conquistar parís.

Ella creía que podría empezar otra vez, cada vez que no estaba con él, era más fuerte la idea de que era el momento de escribir el epílogo, había encontrado a alguien que sabía estar y apreciar el brillo en sus ojos cada vez que no sabe cómo explicarte, por favor, abrázame.

Eso a él le consumía y no sabía cómo decirle que ella era lo más importante que le había pasado, no por egoísmo, sino por sinceridad, porque seguía sin sentir miedo a amar de verdad.

Se encerraron entre mimbres y metal, se pusieron de espaldas a los niños que se seguían mirando con la misma curiosidad.

Ella decidió una noche que era el momento de salir y dejar a los pájaros volar, que sus alas no merecían un cielo así, él no supo cómo reaccionar, tan cobarde, él que es tan fuerte no sabía cómo enfrentarse así a la debilidad.

Y parecía que por fin iban a poner el punto y final.

Hasta que la niña empezó a gritar

Y el niño se giró corriendo a por ella

Y podrían regresar las estaciones, los inviernos, las llamadas y las llamaradas sin fuego que caían de sus besos. Podrían regresar a cualquier parte, y podrían decirte cualquier cosa, que están bien, que todo irá mejor, que menos mal.

Nunca te dirán que ellos hicieron de un cuerpo un lugar

Que él hizo de sus pequeños dedos dentro de sus manos un recuerdo digno de morir por imaginar, digno de luchar por vivir

Que ella hizo de sus ojos marrones un hogar.

Podrían volver a la primera charla

Y ver cómo nada ha cambiado

Si cierras bien los ojos

Y te dejas llevar.

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¿Sabes?

“¿Sabes? Tú no sabes lo que es bailar, porque no te metiste bajo sus sábanas y jugasteis a ser luces. Tú no puedes saber lo que es dibujar si no viste la sombra de sus manos trazar espirales en la pared, probablemente habrás leído muchos libros, pero no sabes lo que es memorizar sin esfuerzo en que momento va a dejar caer su mano sobre la tuya, no sabes lo que es desaprender porque nunca llegaste a ser inconsciente de la vida si estaba ella al lado.

Los cuentos los narraban las sombras.

Tú no sabes lo que es mirar, si no la has visto frágil y la has abrazado, si no entiendes que lo bonito es verla eructar y escuchar la risa que va después, no puedes saber lo que es mirar si no la has visto ponerse crema en las piernas antes de irse a dormir, si no puedes saber lo que es no poder entender que ella no se vea como tú la ves. Y te da igual, porque te abraza y el aire da vueltas, el tiempo te protege.

La eternidad se encuentra en cuerpos finitos.

Tú no sabes lo que es amar, porque nunca sentiste tantas ganas de entregar tus alas al cielo, de encerrar en un puño sus pequeños dedos, no lo sabes porque no eres capaz de entender que no puedo dejar de mirarla porque tengo miedo de no volverla a ver más. Y sí, no vine a la vida para tener miedo, pero tampoco vine a sufrir y sus labios me hicieron poeta. Concebir el amor como un sufrimiento es un error, porque al final, va de elegir quién quieres que te pueda hacer tanto daño como quitártelo, y saber que, si dices adiós y no te detienen, no es suicidio, es eutanasia.

Y, y, y sabes qué

Tú no sabes lo que es sentirla en cada película, cuento, libro, historia, corto, serie, poema, videojuego, andar por la calle y sentir como el aire entra por tu brazo, y miras esperando sus ojos grandes, que te preguntan: ¿Qué piensas? Esperando que le mienta y la sorprenda y no le diga: En ti. Y hace la mueca, no lo entiende, no lo sabe.

Normal

El día que te mires con mis ojos, lo entenderás.”

Una cicatriz es lo que sucede cuando una palabra se hace carne. Leonard Cohen. 

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Lo que no sé decir

Abro el poema

Con un epílogo

No fui solo.

 

Ando en la oscuridad, gabardina negra en los hombros

Visto elegante, quiero estar listo

No sé cuándo será mi funeral

 

Soy un náufrago aislado en la isla de los malos hábitos

Soy el chaval que sigue sin poder mirar a la chica de sus sueños

Sigo sin poder abrir los ojos

No veo nada, no quiero entender nada

Otra mala contestación

Otra mala mirada, no sé callar, perdóname, mamá.

 

Todo me pone tenso, todo me desespera

No soy capaz de resistir mis quimeras

Siempre vi lobos y manadas

Y mi alma siempre perteneció

A una bandada.

 

Soy el borracho baboso, machista en su piropo

Que no sabe cómo explicar

Que tu sonrisa ocupa los márgenes

Entre estrellas

Zonas que constelaciones

No se atreven a pisar

Por miedo a ensuciar

Todo el cosmos

Eres la realidad más ideal

Que he creado en mi cabeza.

Eres el cuerpo de este poema

Y siento vergüenza

Porque no sabes que existo

Y tú ya tienes trono y cetro

Dentro de mi pecho.

 

Lloro mientras escribo este poema

Sigo viendo las voces

Oyendo los rostros

De cientos de niños dentro de mis ojos

Todos tienen mi cara

Y todos están pidiendo a gritos

Por favor, no te vayas.

 

Soy el niño que apoyaba su oreja en la mesa

Y oía a pueblos, civilizaciones enteras

Mascullar bajo la madera

Soy el adolescente que aprendía de sus amigos

Qué decir la primera vez que alguien nuevo aparecía

No llames poema

A este vómito

Estado: Líricamente beodo.

 

Voy mascullando los últimos versos

De esta carta de suicidio métrico

Me encadeno el papel al cuello

Y salto hacia abajo

Esperando tirar el techo

Eso que llamáis cielo

No es más que otro límite.

 

Acabo el poema

Con un interludio

Soy imperfectamente correcto

Soy ella, y no me avergüenzo

Soy él, y no siento miedo

Soy el todo que navega voraz dentro de mí

 

Y mato al poema

Con una posdata

En forma de prólogo

Siempre me quise

Pero nunca me supe

Amar solo.

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Hernán – Centímetros

Perdido, buscando nuevas formas de llenar el vacío

Estuve buscándote en una canción

En la que nos imaginé bailando a los dos

Bajo una luna de novela de Moccia y comedia de Hollywood

Arrasaron los recuerdos mi hígado

Y otro domingo más

Sueño con soplarte en el oído.

 

Rellenar los espacios que dejó tu risa

Es como llenar el sol de plastilina

Me quedo embobado en las palabras

Transformo las voces ajenas

Nadie entiende

Que solo vivo en tu frecuencia.

 

Y si alguna vez te he odiado

Es para olvidarme de a que saben tus manos

Tu piel es la jaula en la que mejor se vive

Esos centímetros de más que nos permiten

Desconocer a donde vamos.

 

Y te estuve esperando con el champán en los hielos

Y el café recién hecho

Llegaste tarde pero nunca es pronto para

Soltarte en un beso, sonreír como tontos

Y caer, ciegos, planear como pájaros buscando lo eterno.

 

Metiendo prisa al calendario rompiendo relojes

De eso va la vida

Cuando quieres que respirar sea una cosa compartida

Tu ausencia es lo que le da sentido a esta melodía

Mi voz lo que quita la distancia

Que nos delimita.

 

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Hernán – Vicios

Lánzate, no tengas miedo

Piérdete, al fin y al cabo lo harías otra vez

Mírate, golpeando mariposas

Ilusiones, siempre todas de papel

Y tal vez soy lo mismo que tú pero al revés

Yo quiero flotar y ya me ves

Orgulloso de todos los vicios que me hacen arder

Metido hasta el fondo en el hoyo en quien me escondo

Cada vez que pienso por qué no puedo creer

En los palacios que siempre posas en mi mano

Para soplarlos, me alimento del aire que cae de todos ellos.

 

Y voy sintiendo el metal

Lento en mis venas

Abro la boca y se escapan estrellas

Mis pulmones vibran como el mar

No quiero, no puedo, joder vete ya

Ojalá pudiera ser como tú.

 

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